Experimentando con la comunicación masiva

La creación de este Blog se enmarcó dentro de una actividad académica, una práctica universitaria, por la que se nos dió la oportunidad de conocer una nueva forma de comunicación, una ventana al mundo de Internet, al que nos asomamos todos desde nuestros ordenadores y por el que voceamos al mundo que tenemos algo que decir.

Meses después, se recogen las reflexiones más interesantes sobre la nueva economía del conocimiento, elaboradas durante la realización de los estudios máster, para compartir con quien pase por aquí.

La Cultura Audiovisual Digital: Televisión e Internet, tan distintos, tan iguales. Una mirada sobre la evolución de la Televisión e Internet

1.- Televisión e Internet: los dos grandes medios de comunicación de masas.

Desde que, ya a finales del siglo XIX y durante el primer tercio del XX, el hombre se empeñara en transmitir imágenes a distancia, puesto que ya había conseguido transmitir el sonido y captar imágenes a través de una cámara (imágenes realistas, como señala Berenguer[1]), la televisión, que transmitía imágenes en movimiento por el aire recibidas en un aparato a relativa distancia de donde se habían originado, ha sido el fenómeno de comunicación, entretenimiento, difusión, ocio e información más impactante y popularmente extendido a lo largo de la historia de la humanidad.

Efectivamente, si bien finalizando el siglo XX el auge de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones dan origen a otro gran fenómeno social comunicativo, encabezado por la Red de Redes, Internet, a fecha de hoy sigue siendo la televisión la que acapara el mayor índice de penetración a nivel mundial. Según la UNESCO, en 1992 había ya más de 1.000 millones de aparatos de televisión en el mundo, estimando un crecimiento anual del 5 por ciento. Actualmente, existe un televisor cada cinco habitantes en el mundo entero (cuatro por cada cinco en los países desarrollados), en tanto que la penetración mundial actual de Internet es del 23,6%, según Internet World Stats[2]

El nacimiento de la televisión surge por la conjunción de tres inventos aislados que científicos y técnicos aunaron en un desarrollo espectacular que permitiría la transmisión de imágenes y sonido a distancia. Estos inventos fueron la fotoelectricidad o capacidad de algunos cuerpos de transformar la energía luminosa, los procesos de análisis capaces de descomponer las fotografías en líneas de puntos claros y oscuros para luego restituirlas como estaban originalmente; y en el descubrimiento de cómo las ondas hertzianas permitían transmitir por el aire las señales eléctricas correspondientes a cada punto de esa imagen descompuesta a base de líneas y recompuesta en el receptor.

La televisión no nació como una respuesta a una necesidad real de la sociedad ni se planteó una expansión masiva e indiscriminada; más al contrario, la posibilidad de enviar imágenes a distancia iba enfocada a un servicio público y minoritario, como medio de comprobación de documentos, envío de planos o imágenes necesarias siempre en entornos técnicos de trabajo. En este aspecto, los inicios de Internet en los años 60 se asemejan a los de la televisión, en tanto que Internet tampoco nació con una vocación de utilización profusa y multitudinaria sino que surgió en el ámbito militar y posteriormente académico, de donde toma las características que permitieron la popularización de su uso, ya a partir de los años 80.[3]

Una vez inventado y desarrollado el soporte técnico necesario, tanto la televisión por su parte, como Internet por la suya, se han convertido en los sistemas y medios de comunicación por excelencia, cuya importancia, transcendencia y significación no ha dejado de crecer en todo el mundo, dando pie a verdaderas revoluciones tecnológicas y sociales.

Así, la televisión pasó, en algo más de cincuenta años, de los laboratorios científicos a los hogares de miles de millones de personas en todo el mundo. E Internet pasó, en poco menos de dos décadas, de los entornos restrictivos de los militares estadounidenses a convertirse en la herramienta de comunicación, intercambio de información y entretenimiento de más mil millones de internautas en la actualidad.


2.- Evolución tecnológica de la televisión como paso previo a su acercamiento a Internet.

La televisión atraviesa diversas vicisitudes a lo largo de su historia vinculadas con las evoluciones tecnológicas hasta llevarla, según explica el profesor Bustamante[4], a posicionarse como la mejor puerta de acceso a la universalización de los bienes y servicios de la era digital en la mayoría de sociedades, debido a su enorme implantación social, su pujanza económica y su expansión en las nuevas redes.

Las nuevas tecnologías, pues, también afectan al entorno de la televisión y los nuevos sistemas de distribución de su señal, esto es, el cable y el satélite, variarán irremediablemente tanto la industria audiovisual como su repercusión en el ámbito de la comunicación social.

La televisión por cable surge en Estados Unidos, acabando la década de los 40, cuando se pretendía salvar obstáculos geográficos que impedían la correcta distribución de la señal televisiva a través de las ondas hertzianas. Los principales impulsores fueron los antenistas y vendedores de televisión que vieron en el cable coaxial (utilizado por primera vez para la transmisión de mensajes telegráficos submarinos) el modo de mejorar la recepción de la señal en zonas orográficas accidentadas, al tiempo que incrementar la calidad de la imagen y la oferta, sumando emisoras de otros lugares e incrementado el número de canales que podía recibir el receptor a través de este sistema. Durante los años 50 se produjo un gran crecimiento en el número de sistemas de televisión por cable, conocido como CATV (cable antena comunitaria) que fue acompañado por una expansión del número de cadenas de televisión. Iniciando los años 50 se contabilizaban 14.000 instalaciones y ya en 1955 superaban las 550.000. En estos primeros momentos, la televisión por cable permitía ya la recepción de dos o tres canales de televisión frente al canal único recibido por las ondas hertzianas. Su expansión y éxito se afianzan gradualmente hasta alcanzar en 1994 los 57,2 millones y cinco años más tarde los 64,48 millones de abonados.

En Europa, la implantación del sistema de distribución por cable tiene éxito en pequeños países multiculturales y multilingües como Bélgica, Holanda o Suiza pero una penetración más fragmentada y compleja en el resto de países.

Otro gran sistema de distribución de la señal televisiva que empuja a grandes cambios en el concepto de televisión, tanto desde el punto de vista del consumo como de modelo de negocio e incidencia directa en la era digital, es el satélite.

Con la puesta en órbita del primer satélite de comunicaciones, el sputnik, en 1957 se abre la carrera entre estadounidenses, rusos y posteriormente europeos y japoneses para desarrollar y perfeccionar nuevos satélites que permitieran el intercambio de comunicaciones entre países. Será en 1962 la primera vez que una imagen de televisión viaje entre Estados Unidos y Europa, a través del satélite Telstar I. En 1964 ya se pueden seguir los Juegos Olímpicos de Tokio gracias al satélite Syncom III y al año siguiente, el consorcio privado internacional Intelsat puso en órbita el primer satélite para dar servicio a la red internacional de comunicaciones. En este período también hacen aparición los satélites de difusión directa (DBS – Direct Broadcast Satellite) que facilitaban la transmisión vía satélite de decenas de señales de televisión desde antenas parabólicas domésticas a los receptores de los hogares.

En Estados Unidos el satélite tiene un papel determinante en el desarrollo de mercados y economías de escala de la televisión por cable desde 1974, permitiendo que en la actualidad haya más de 73 millones de hogares abonados a empresas de televisión (un 70% de los hogares estadounidenses) En Europa, la historia del satélite es una amalgama de encuentros y desencuentros entre países para su lanzamiento y explotación, evolucionando desde las primeras iniciativas de proyectos informativo-culturales-educativos paneuropeos[5] hasta el lanzamiento del sistema Astra en 1988 por la Sociedad de Satélites Europea – SES[6], con sede en Luxemburgo. La iniciativa europea Eutelsat, que surge en 1979 cuando la ESA (Agencia Europea del Espacio) decide construir cinco satélites de comunicaciones europeos, terminó privatizándose entre 1999 y 2001.

Así pues, el desarrollo del cable y del satélite supone para la televisión un salto cualitativo y cuantitativo, en tanto que se mejora la calidad de la señal recibida y, sobre todo, se incrementa exponencialmente la disponibilidad de canales. Asimismo, estos nuevos entornos tecnológicos, paralelos cronológicamente con el desarrollo de la Red de Redes, se asemejan en aspectos tan relevantes como la pérdida de la identidad nacional, por el hecho de la transnacionalidad de ambos entornos, además de otros factores, como la posibilidad de transmitir, junto con el audio y el vídeo, datos asociados.

3.- Final del siglo XX: el inicio de la convergencia.

No será hasta el nacimiento e implantación de las plataformas digitales, tanto satelitales como por cable, cuando se produzca una verdadera eclosión de la televisión digital y un inevitable acercamiento al nuevo fenómeno Intenet. Es el momento del desarrollo de los sistemas DTH (Direct-to-Home) con plataformas televisivas por satélite digital directo al hogar, la reconversión del cable y el nacimiento de la DTT (Digital Terrestrial Television) en una rápida secuencia que arranca en los años noventa.

En junio de 1994 en Estados Unidos se lanza Direct TV, de pronta expansión por toda Iberoamérica, seguido de USSB, Prime Star (1995) y Echostar (1996). En abril de 1996 se lanza Canal Satellite Numérique en Francia, primera plataforma digital europea. A finales de 1997 se lanza en Japón Sky Perfect TV.

La digitalización del cable empieza también durante estos años con preferencia en los países donde las redes se habían desarrollado tradicionalmente.

Otro paso enorme para la convergencia es la digitalización de la señal que se distribuye por ondas hertzianas, la conocida como TDT o Televisión Digital Terrestre. Se trata de la evolución necesaria e ineludible de la televisión para poder converger en el mundo donde toda la tecnología de base es digital. Con la digitalización, la televisión analógica codifica su señal con base binaria y trata todos sus elementos, ya sean imágenes, sonidos o datos, como bits de información que se pueden almacenar, transmitir y procesar como los de cualquier otra tecnología electrónica, permitiendo, además, dialogar con sus dispositivos, de forma que pasa a tener un papel activo en el proceso de convergencia. Por otro lado, debido a que la digitalización de la señal necesita menos ancho de banda, libera espacio en el espectro radioléctrico que puede destinarse a la emisión de nuevos programas, a la emisión de televisión en alta definición o a la transmisión de datos y nuevos servicios interactivos, potenciando su rol en la prestación de servicios en la Sociedad de la Información.

El primer hito real de la TDT fue el inicio de las emisiones en 1998 de la fracasada OnDigital británica.

En España, la primera plataforma de televisión digital fue Canal Satélite Digital, que contenía, por primera vez, una oferta de televisión de canales temáticos producidos en Estados Unidos, además de canales de producción nacional, siendo el buque insignia la gama Canal+. Vía Digital apareció como alternativa a Canal Satélite Digital, con un posicionamiento parecido pero con derechos diferentes. Más tarde, en el año 2003, estas dos plataformas se fusionaron dando lugar a la actual Digital+. El primer operador de TDT fue Quiero TV, que comenzó sus emisiones en 2000, con canales que ya estaban en otras plataformas pero con la diferencia de que no necesitaba la instalación de una antena parabólica y que se podía navegar por Internet, aunque era una conexión vía módem tradicional a través de la línea telefónica. Quiero TV tuvo unos muy malos resultados financieros y cerró dos años después de su lanzamiento. En cuanto a la televisión por cable, aparece comercialmente en 1995 aunque varios años antes algunas zonas geográficas ya estaban cableadas. Actualmente están operativas Ono, R, Telecable, Euskaltel y Procono-PTV Telecom. En el año 2003 Telefónica lanza la Televisión por IP (IPTV) bajo el nombre comercial de Imagenio, con un posicionamiento comercial similar al de la televisión por cable o satélite aunque con una oferta y precios inferiores, que basan su oferta (como el cable) en el denominado triple play u oferta conjunta de televisión, Internet de banda ancha y telefonía fija.

La TDT llegó a España en noviembre de 2005. En el año 2010 se espera el llamado “apagón analógico”. Y, como en el resto de experiencias en otros países, se espera de la TDT que sirva para rebajar la conocida como “brecha digital” por la que los miles de hogares que aún no están inmersos en la llamada Sociedad de la Información, consigan acceder a servicios propios de esta nueva era a través de la pantalla que les lleva acompañando en sus hogares a lo largo de casi toda su existencia.


4.- La Televisión Interactiva: ¿televisión en Internet o Internet en la televisión?

Según señala Bustamante, el lenguaje audiovisual y particularmente el televisivo es el más multimedia de las comunicaciones clásicas (textos sonoros, visuales, escritos, gráficos…) También hay semejanzas en los modelos de negocio, basados en economías de escala sin más limitaciones que la demanda y los universos lingüísticos y culturales.

Desde 1995 las tecnologías streamming de audio y vídeo (transmisión de datos en flujo continuo) como las de RealNetwork, Quicktime y Windows Media Player permiten la oferta de televisión en Internet, aunque limitado actualmente por la escasez de banda ancha necesaria.

La expansión de Internet y la imbricación con la TV digital ha disparado estrategias y alianzas empresariales entre el mundo informático y el audiovisual: Microsoft compra en 1996 WebTV, en 1999 Yahoo adquiere Broadcast.com, etc. Es el momento en que se mezclan tres modelos: la información, como punto estratégico, con los servicios de fidelización de los usuarios, junto con servicios transaccionales.

La vía inversa, Internet en la televisión, supone el desarrollo de canales y servicios de televisión enriquecidos con elementos interactivos limitados, tomados o simulados del mundo Internet. Se pretende usar Internet como complemento y vía para mantener a los usuarios ante la televisión. AOL (Time Warnet), con más de 23 millones de abonados en Internet, sigue siendo el modelo más acabado de esta estrategia; y su trasvase a la televisión digital comenzó en 2002 con una experiencia en 1.500 hogares que ofrecían el envío de email y de chat por el televisor. En Europa, la británica ITV Digital y la española Quiero TV intentaron un modelo semejante y fue un estrepitoso fracaso.

Como señala Bustamante, la disyuntiva entre TV en Internet o Internet en TV no es simplemente tecnológica (televisor o PC) y reside en los modelos de financiación, los equilibrios entre servicio público y mercado y entre grandes corporaciones y sociedad civil, en las bases de creación y la distribución de contenidos de calidad, en las relaciones y los usos sociales que generen los usuarios-ciudadanos.

Es de esperar sin embargo que, como predijo el pasado mes de enero el presidente de Micrososft, Steve Ballmer, en el discurso de apertura del gran salón de la electrónica CES (Consumer Electronics Show) “se diluirán las fronteras entre la televisión y las computadoras”.

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[1] Berenguer, Xavier. “Las imágenes sintéticas”. Temes de Disseny, 5. 1991
[2] http://www.internetworldstats.com/stats.htm
[3] Según Jane Abbate (ABBATE, J. Inventing the Internet. Cambridge: MIT Press. 2000) Internet tiene sus orígenes en el ámbito militar y sus desarrollos se impregnaron de estos valores: supervivencia, alto rendimiento y flexibilidad. Y cuando durante los años 80 la agencia militar ARPA (Advanced Research Projects Agency) cedió su protagonismo a la sociedad civil, en la figura del NSF (National Science Foundation), Internet adoptó los valores comerciales que también configuraron parte de su éxito: bajo coste, simplicidad y atractivo para el consumidor.
[4] BUSTAMANTE, ENRIQUE (Coordinador). Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación. Las industrias culturales en la era digital. Barcelona: Gedisa. 2003
[5] A destacar el lanzamiento en 1993 de la red informativa y canal paneuropeo Euronews para competir con el gigante americano CNN, que pronto se privatizó; y el intento de un canal deportivo, Eurosport, semipúblico, por la alianza de la UER-Unión Europea de Radiodifusión y el magnate americano de la comunicación Rupert Murdoch, que se clausuró en 1991.
[6] http://www.ses-astra.com/landingPage/es/index.php